Como compañeras de viaje, mi moto ha tenido a una Yamaha Diversion 900, una Kawasaki ER-5 y una pequeña Yamaha Virago 250. Ella ha sido la protagonista del viaje, pues su escasa cilindrada no ha sido obstáculo para recorrer los 1.600 kms del viaje. Y como el que suscribe, no tenía compañera para el viaje, me he llevado a alguien muy especial...
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El paso a España lo hicimos por carreteras nacionales y en San Sebastián coincidimos con la Semana Grande. Vimos unos fuegos artificiales, capaces de enmudecer "la pólvora" de mi pueblo, la cual nos perdimos por hacer este viaje. Mucho ambiente en esta bella ciudad, ahora si que me creo eso que dicen: la ciudad más bonita de España.
De ahí fuimos a Santander, que se reveló como la más completa por varios factores: camping muy bueno, y bien situado, playas muy bonitas, con una cala cerca del camping de postal de cine. Además, la ciudad es grande sin resultar abrumadora y puede recorrerse en bici o a pie sin agobios.
En visita relámpago, fuimos a Santillana del mar, que es un pueblo pequeño y lleno de historia. Ya lo conocía, pero mis compañeros de ruta, incluido el Fraguel Rock no, así que nos fuimos a visitarlo y a deleitarnos son un cocido montañes y unos sobaos pasiegos, ambos ¡de Oscar a la mejor gastronomía!
El retorno a Toledo lo hicimos pasando por La Bañeza, que este fin de semana pasado celebraba su tradicional carrera de motos en su añejo circuito urbano. No pudimos disfrutar de las motos, pero si del ambiente (casi, casi un MotoGP en pequeño) y camping gratuito jejeje.
Resumiendo, más de 2.000 kms despues, si contamos el retorno a mi Albacete querido, pero lleno de recuerdos, pleno de experiencias y una nueva idea rumiando en mi cabeza... tal vez un cambio de moto, o una para complementar a mi Varadero... en próximos post os lo desvelaré.






