martes, 20 de julio de 2010

¡¡¡Teruel existe!!!

Y vaya si existe, ¡tienen hasta circuito de velocidad! Hace un par de semanas, tuve la suerte de visitar con el CEV, el nuevo circuito de velocidad de Alcañiz. Tiene el anglosajón nombre de "Motorland" y algún día os hablaré de él, pues hoy os quiero hablar de monumentos (y no me refiero a las pit babes...).

Excolegiata de Santa María La Mayor

Es Alcañiz una ciudad pequeña, con encanto, de esas que destilan la esencia de la España de provincias, que tantos emigrantes mandó a las grandes urbes en los 50 y 60. Aquí por proximidad, imagino que gran parte irían a Barcelona, atraidos por la nueva riqueza que se generaba en estas ciudades. Hoy en día, por fin somos capaces de apreciar la tranquilidad que rezuman estas mini-urbes. Y no solo tranquilidad. No me imaginaba que Alcañiz estuviera tan cerca estéticamente de mi añorada Toledo: calles empinadas, con adoquines y monumentos salpicando sus rincones más clásicos. Aunque Alcañiz tiene de todo esto, aquí se manifiesta en menor grado, eso si. Es como un esbozo de lo que podría llegar a ser si hubiera sido durante siglos capital del imperio, así como lo fue Toletum.

Por cierto, si podéis, acudid a dormir al Parador. Un auténtico castillo de la orden de calatrava, en la cima del pueblo, algo caro eso si, aunque digno de visitar, aunque sea como turista de una tarde.

Parador de Alcañiz

La Fresneda es un pueblecito a 25 kms. de Alcañiz. Pequeño, muy cuidado y en medio de la comarca de Matarraña, se distingue por la tranquilidad que reina en sus calles, por su casco antiguo y su cuidada gastronomía. Digno de visitar, os adjunto un plano para poder llegar desde Alcañiz.


Ver mapa más grande

Ayuntamiento de La Fresneda

Por cierto, en este pueblecito, hablan un extraño dialecto, mezcla de catalán y castellano, el "chapurriao". Cuanto más viaja uno y más se dedica a cruzar fronteras (sean de paises, sean de provincias), más cuenta se da uno de que dichas fronteras son lineas en un papel, nunca en la tierra, en la realidad de las gentes que viven entre ellas.

Calle típica de La Fresneda

¡Hasta el próximo post muchachada!

jueves, 1 de julio de 2010

Fin de semana intenso: F1 Valencia Street Circuit

Pasados unos días desde mi vuelta de Valencia. Os voy a contar un poco mis impresiones como comisario técnico en la F1. Lo primero es dar las gracias a quien me ha dado la oportunidad de conocer este mundo por dentro. NO soy un gran aficionado a la F1, menos aun, a esta F1 de carreras que parecen procesiones de semana santa... pero si soy un gran aficionado a la alta tecnología, así que la F1 es probablemente uno de los mejores sitios donde encontrarla.

Felipe Massa llegando a su box

No voy a entrar en polémicas del Gran Premio. Las ha habido, algunos ya me habíes preguntado (e incluso llamdo) para ver si podía desenmarañar la madeja que se creó con el Safety Car. Ni me enteré bien en su momento, ni soy amigo de comentar las decisiones de los comisarios deportivos, ni siquiera en mis habituales CEV: no es mi trabajo y no me compete.

Un Force India por el pit lane

Lo primero es contaros lo bueno del fin de semana. He cambiado de circuito, de compañeros, de modo de trabajo habitual y me he quitado mucha responsabilidad. Allí era un "currito" mas y eso de vez en cuando te libera de presión y te da otra perspectiva del trabajo de los "jefes de verificaciones técnicas". Me han llamado mucho la atención ciertos aspectos de los coches, como por ejemplo, su muy elaborada aerodinámica en los alerones delanteros, o el gigantesco tamaño de los cuerpos de inyección. Tambien el grupo del embrague (multidisco en seco, al estilo Ducati) o las cajas de cambio con carcasa en carbono. Y hablando de carbono... es enfermizo el afán por construirlo todo en fibra de carbono, tanto en los coches, como en el material de verificaciones de la FIA... curioso... se ve que tienen más presupuesto que nosotros aquí...

Otra cosa que me llevo con cariño, ha sido el grupo de técnicos que nos alojamos en hotel. Éramos los de fuera de Valencia y desde luego hemos creado piña. Cada uno con una forma de ser, y sin entrar a valorarlos como técnicos, se han hecho buenas amistades. Ojalá que coincidamos más veces, aunque lo veo difícil... casi todos son técnicos de coches y yo nunca salgo de mi Albacete para carreras de este tipo.

Los comisarios técnicos uniformados

¿Y lo malo? Bueno, malo, malo no ha habido nada... nada grave... pero si que he encontrado cosas mejorables... a saber: no es normal tener que dormir a 30 kms del circuito... y menos en un hotel en medio del polígono industrial de Sagunto, lejos de cualquier sitio decente para comer o tomarse una copa. La "organización" nos preparó un par de bocadillos diarios que se completaban con fruta y agua... y la fruta, para sorpresa general, nos la cobraron a parte... sin comentarios... Y tambien remarcar algún roce que hubo entre algunos/as de los presentes... el detonante lo tengo claro, evidentemente un grupo de 50 "desconocidos", no es fácil gestionarlo, pero si entre ellos existe un/a especialista en malas formas...

Vista general de los boxes y palcos VIP

Conclusión: me llevo un grato recuerdo. Conozco la F1 por dentro, soy afortunado, he tocado con mis manos los coches más deseados del planeta, pero seguramente no volveré... Ni siquiera como espectador... jamás pagaría por ver una carrera de F1 y como técnico, mi curiosidad ya ha sido satisfecha. Espero seguir teniendo oportunidades de crecer como comisario técnico, que es como me tomo la experiencia.

¡¡¡Hasta el próximo post!!!

lunes, 14 de junio de 2010

Mi Honda Varadero 1000

Y este día tenía que llegar... ¡le voy a dedicar un post a mi moto!. Acaba de cumplir 2 años. Y le voy a regalar un post, que se lo merece. Basta ya de hablar de mariconadas de libros, películas de frikis y pajas mentales de adolescente treintañero.

En la tienda al ir a recogerla por primera vez 10/06/2008

En estos 2 años, hemos recorrido juntos casi 24.000 kms. en todo tipo de climatologías (nieve, sol abrasador, viento, etc) y os puedo contar cómo se ha comportado. Sus pros y sus contras. Por qué me tiene tan enamorado y qué cambiaría de ella.
Postal navideña: 8 de enero del 2.009

¿Cómo se maneja?
Pues para pesar 260 kgs, y una vez adaptado al volumen general y la altura de asiento, no es demasiado "armario". Es necesaria experiencia previa en motos grandes eso si, pues las maniobras en ciudad son delicadas si no pisas bien en suelo, pero no es nada grave. Como buena Honda, es bastante suave de mandos (acelerador, embrague, etc) y el día a día se hace muy llevadero. Con pericia, te cuelas por los mismos sitios que con un scooter medio y al ir tan alto, la sensación de control es superior.

David contra Goliath... (Varadero 1000 vs. PBR 90)

En carretera de curvas mientras dejes al motor rodar a medio gas y sin forzar mucho la entrada a las curvas, es una "deportiva" sorprendente. El manillar da mucha sensación de control y te permite mover de lado a lado sus muchos kilos, con franca facilidad. A quienes nos gustan las trail, le debemos parte de esa querencia al manillar extra-ancho.

En autopista y viajando a tope de equipaje, es una devora-kilómetros incansable. No nos engañemos, todas las motos cansan, pero no es lo mismo ir bien protegido, con el motor bajo de vueltas y perfectamente equipado con 3 maletas, que en una RR comiéndote el viento y una mochila para la ropa mínima (una muda limpia y poco mas). Un 9,5 en este apartado, pues para mi gusto le falta un poco de cúpula. Mis casi 1,90 mandan en este sentido, pero voy camino de corregir esa cúpula escasa con un "invento made in miguelcarajillo".

En Lisboa, viaje relámpago

¿Es fiable?
Con la garantía acabada, se acabaron las revisiones oficiales y empiezan las reparaciones pagadas por mi. En estos 2 años, solo se ha cambiado en garantía el sensor del pick-up de encendido. Hacía fallar la moto en el momento del arranque. (AQUÍ OS EXPLICO MEJOR ESTE FALLO Y SU SOLUCIÓN) En el taller oficial sabían bien lo que era, cuando les conté los síntomas y desde entonces no ha vuelto a fallar. Lo que empieza a "cantar" es la junta de cilindro-escape trasero, que pierde propiedades con el tiempo y lo "notifica" al mundo con alguna que otra explosión bajo el asiento. Por el momento le toca reapriete de tornillos, pero su futuro ya está claro... ¡cambio de junta!
Pieza 6: origen del conflicto

El mantenimiento no es excesivamente caro: aceite semi-sintético, algo gastona de pastillas de freno, pero ruedas a mi ritmo habitual (osea, tranquilo), bujías caras (puñetero iridio...). Lo malo son los consumos en ciudad, por el peso, pero en carretera a ritmos legales es bastante poco tragona, pudiendo quedarse en los 5 o 5,5 litros/100 kms si se circula a 100-110 km/h en carreteras secundarias.

¿Qué se puede mejorar?
En este apartado seré sincero. Honda no me va a escuchar, pero algún futuro usario tal vez si. Y lo mejor es que sepa ciertas cosas.

1) Pesa mucho: me gusta el volumen de la moto, pero hoy en día hay trail más voluminas, pero más ligeras. Hace tiempo que observé que el exceso de peso "duerme" los motores. Motos más ligeras que la mía, demuestran un tacto más alegre, aun con bastantes menos CVs.

2) Las llantas de radios es lo apropiado para una trail. Las de aleación son "bonicas", pero unos radios son más apropiados...

3) Los mandos del manillar son los mismos que tenía mi CRM 75 del año 91. Ostren... que Honda tiene piñas de mandos más modernas... ¿tanto stock le queda del modelo antiguo...?

4) No tiene nivel de gasolina. Tiene una luz de reserva, con un cuenta-kms especial que se inicia al entrar la reserva. Pero si paras la moto, no memoriza lo que ya ha consumido, luego en ciudad (que paras a menudo) te puede dejar tirado sin gasolina...

5) No frena una castaña... culpa del peso o yo que se, pero cualquier moto moderna frena el doble de delante... porque el freno trasero es casi de adorno... no es que no frene... es que te subes el el pedal y sigue avanzando la cabrona...

6) Tiene cadena de transmisión. Lo cual no es malo necesariamente... pero un cardan es más limpio, con menos mantenimiento y para el poco recorrido de suspensión trasera, no necesitamos una cadena que se ensucia, hay que limpiar y lubricar, tensar y cuidar con mimo... para tener que cambiarla cada 30 o 40.000 kms... Los rivales de Honda lo tienen claro: el cardan es el futuro del trail.

7) El manillar podía ser un poco más ancho. Alguna rival germana lo tiene extra-ancho y da gusto conducirla...

8) Los puños de serie, como varias Hondas que he probado, destiñen enseguida... mal detalle de la marca nipona...

¿Cómo la he "tuneado"?
Todo vehículo que caiga en mis manos, tiene que pasar por un proceso discreto, pero eficiente de "tuning". Me refiero a los siguientes extras:

- Maletas laterales: de la marca Givi modelo V35, con sus anclajes específicos. Muy bonitas, pues en su interior hacen las forma de los escapes y se integran perfectamente en la estética. No demasiado espaciosas, pero para un "single" de la moto, voy sobrado.
Maletas laterales Givi V35

-Maleta trasera: tambien Givi V46. Con luz de freno, luz interior y parrilla metálica superior incluidas. No es muy espaciosa (la Shad SH46 lo es mas), pero suficiente para un uso normal.
Maleta Givi V46 (sin accesorios)

-Barras laterales de protección: de la marca Givi, ya me han salvado de una caida en parado... muy recomendables por tanto.

-Alza de manillar: de la marca SW-Motech, levantan el manillar para una posición más erguida. Recomendables, pues "naturalizan" la posición de conducción.

- Caballete central: no viene de serie, pero al precio que lo vende Honda, merece la pena comprarlo de la marca SW-Motech. No se acciona muy bien (y menos con maletas laterales), pero parece bastante resistente y deja la moto muy estable.

-Barra de manillar: puente de refuerzo, al estilo manillar campero. Le da un look trail y sirve para sujetar ahí la cincha de la bolsa sobredepósito.

-Luz de posición y freno trasera de leds: Ilumina un poco mejor, consume menos electricidad y no se funden... ¡todo ventajas!
Luces de leds

-Toma de corriente de mechero: sirve para alimentar un USB que da corriente al GPS de coche que adapté para usar en la moto. Más baratos que los específicos de moto y de similares prestaciones.

GPS instalado by bricomanía...

-Scottoiler: sistema de engrasado automático de la cadena. Se vale de un depósito que almacena aceite de cadena y lo va distribuyendo según avanza la moto. Te garantizas una cadena lubricada y con menos "hambre" de tensados. Recomendable si gustas de viajes largos o pasas de comerte la cabeza con la cadena... (sobre todo si como yo, antes tenías moto con cardan)
Inyector doble del Scottoiler

-Madstad casero: resultado de la ingeniería avanzada, el dolor de cuello acumulado en 2 años y una tarde de aporrear unas chapas de aluminio. En fase de desarrollo aun, cambiaré el aluminio por acero, pero por 10 euros, me he quitado las turbulencias y se puede viajar ¡con la pantalla del casco levantada! Al precio del Madstad original (90 euros), merece la pena andar de bricomanía... ¿no?
Madstad casero v1.0

-Cubrecadena de alumino: un detalle puramente estético. De hecho, protege menos de las salpicaduras de la cadena... pero una vez instalado... queda bien y es un detalle que me gusta.

¿Conclusión?
Una gran moto, con sus luces y sus sombras, como todas, pero dispuesta a hacer kms sin pedir mucho a cambio. Amplia, cómoda y suficientemente capaz de proporcionar diversion si se la pides. De estética imponente, llama la atención, que a los que vamos en moto nos gusta que nos miren, aunque lo mejor de ella lo da en el día a día.

Si está limpia, ya es que es preciosa...

No me arrepiento de haberla comprado. Me costó pagarla, pero es mía, me encanta, me da lo que le pido y no es muy exigente conmigo. Ojalá me dure muchos años, no sé si seré capaz de llegar a los 100.000 kms, pero es la primera moto que tengo la certeza de que puede acercarse a esa cifra sin despeinarse.

(Casi) todas las fotos que acompañan esta prueba son de mi moto. Absténganse de criticar su limpieza, o la falta de ella (que hay mucho garcioso suelto por este blog...).

lunes, 7 de junio de 2010

"El Médico" de Noah Gordon

Tras post menos "culturales", lo que hoy os traigo a las pantallas de vuestros ordenadores (o al móvil, que hoy en día el internet está en todos los sitios) es un libro, que son mis compañeros nocturnos, y se merecen la poca o mucha fama que a través de este blog, les pueda dar.



El de hoy es uno de esos libros que merece la pena leerlos. Muy recomendable por la historia que narra, los personajes que describe, que son ricos y variados, y lo cerca que te llegas a sentir del protagonista. Ya os he traido varios personajes protagonistas que me han calado hondo y siempre trato de averiguar qué me atrae de ellos. Tras pensarlo, siempre llego a la misma conclusión: se trata de hombres aventureros, con mucha vida interior y que tratan de sobreponerse a los obstáculos de la vida, consiguiéndolo en gran manera, aunque no siempre, siendo además especialmente activos sexualmente o por lo menos, tratan de serlo con cierta fortuna.

La siguiente cuestión es: ¿por qué me atraen esas cualidades de los personajes? ¿Acaso me veo reflejado? ¿O bien, es el espejo donde me gusta mirarme para mejorarme como individuo? Descartado lo primero, pues ni soy un aventurero, ni soy sexualmente activo, la segunda teoría se alza como exitosa. Pues bien, ¿soy el único al que le pasa esto? Vista las ventas de libros, no lo creo, pues los libros que leo, suelen ser de los más vendidos (¿donde va Vicente? donde va la gente...).

Para concluir, podemos decir que aquel escritor que se capaz de crear un protagonista que refleje nuestros anhelos e inquietudes, para que los lectores puedan vivir lo que no pueden en su vida diaria, dará en el clavo y podrá vender libros como churros.

Tras este ensayo pseudo-psicológico sobre literatura, me-nos devuelvo a la realidad del libro del que hablábamos: gran novela, que engancha fácilmente, con una gran historia de base: el aprendizaje de un médico que ha de vivir una vida intensa y llena de vicisitudes, desde su Londres natal, hasta Persia. Aunque tiene algún capítulo un poco más tostón, en general es muy ameno. La edición que yo me he leido, de casi 700 páginas se puede leer sin llegar a agobiar.

Posdata: gracias Javi por dejármelo, ahora te toca darle otra oportunidad y terminar de leértelo.

jueves, 27 de mayo de 2010

Prueba de motos: BMW R1200 GS 2010.

Pues nada, hoy os hago llegar algo que siempre había querido hacer: compartir mis impresiones tras probar una moto. Soy un pésimo piloto y un escritor mediocre (siendo optimista), pero me considero un usuario normal de moto, así que mis impresiones tal vez os ayuden a comprender lo que un motero del montón puede sentir al probar una moto.

Con motivo de BMW Test Ride 2.010, me pude inscribir para probar esta BMW R 1200 GS, modelo 2010. Con respecto a la que había probado en el 2.008, varía la culata del motor, para albergar las más modernas, provenientes de los modelos deportivos de la marca. Se anuncian 10 Cv más (ahora 110) y más suavidad a bajas vueltas. Tal vez lo único criticable realmente de la moto que probé en el 2.008 era ese tacto de motor boxer, que hace desagradable la conducción en lo más profundo del cuenta rpm. Ahí, por mi forma de conducir, necesito motores suaves, y eso fue lo que menos me gustó de aquella alemana. Paracía un tractorcito, con tanta vibración y tanto bamboleo por sus enormes pistonadas.



Y tras la prueba del modelo 2.010, puedo corroborar que esto ya está solucionado. Sin ser tan suave como una Varadero 1000, por fin es un motor utilizable a bajas vueltas. De los 10 cvs extras, poco puedo decir... no los noté en la breve prueba, aunque no creo que hicieran falta. Por lo demás, el motor tiene el típico balanceo en parado al acelerar... ¡los motores boxer son así! Por cierto, que intimida un poco la anchura de sus perolos para ratonear en ciudad, no es moto para andar ratoneando entre coches y atascos.



Del chasis, poco puedo decir... ¡que es la pera limonera! Manejable, se siente muy, muy ligera, frena estupendamente (así como el triple mejor que mi Varadero) y gracias al Telelever delantero, no se hunde nada en las frenadas. En serio, ese chasis está 2 pasos por delante del resto. ¿Por lo demás? Pues es bastante cómoda, de manillar muy ancho, que ayuda mucho y a mi personalmente me encantan los manillares anchos. Asiento muy cómodo, aunque ligeramente alto. No es mucho problema, pues es blanda de suspensiones y baja un poco. Aunque mi 1,87 de estatura ayuda en este sentido, eh...

De estética poco os puedo decir, eso va en cuestión de gustos, pero hay detalles mejorables... como el mando de intermitentes típico de BMW al que en 20 minutos no te acostumbras (aunque me dicen usuarios de BMW que en pocos días te haces). Otros detalles en cambio te dejan impresionado... como que desde el cuadro de mandos puedes saber las presiones de las ruedas... toma detallazo (aunque esto seguro que es un extra y no barato, que ya sabemos cómo se las gasta BMW...)

Conclusión: ha mejorado la GS donde tenía que hacerlo (motor) y sigue siendo la misma donde tenía que serlo (chasis). ¿Lo malo...? El precio: no lo pongo por no asustar al personal, pero por lo que vale una de estas, me compro una Varadero 1000 y un megascooter para ciudad.

Posdata: ¡el de las fotos soy yo!

lunes, 24 de mayo de 2010

2001: Una odisea del espacio

Tras este título, se esconde la (probablemente) mejor película de ciencia-ficción de todos los tiempo. Y punto. Tras esta frase, que parece la (probablemente) mayor exageración de este blog, voy a intentar explicaros qué es esta película, qué cuenta y cómo está hecha.



Dirigida por Stanley Kubrick, un genio del séptimo arte (La chaqueta metálica, la naranja metálica, Espartaco, El resplandor, etc) en los albores de los 70, e interpretada por... ¿a quien le importa? No conozco película con menos personajes principales, a excepción tal vez de un ordenador (HAL 9000) cuya única imagen visible es un ojo, redondo, brillante y rojo.


La película narra 4 capítulos de la historia de la humanidad, con un estilo narrativo sosegado, tranquilo, basado en la fuerza de la imagen y la banda sonora (el "Also sprach Zarathustra" de Strauss es para mear y no echar gota...) que crean una atmósfera densa y visualmente penetrante de que la es difícil escapar... En su momento dejó una gran huella en los espectadores, porque ponía encima de la mesa el tema de los extraterrestres y de la evolución humana, todo ello mezclado y con una visión muy particular.


Desde el punto de vista técnico es exquisita, sin duda. De imágenes perfeccionistas y efectos especiales que aun hoy dejan boquiabiertos (existen juegos de cámaras dignos de recibir por si solos un Oscar), ha sido capaz de generar iconos visuales para generaciones posteriores, como los planos de las naves espaciales o ciertas tomas de los monos al inicio.


Clasificarla sería un fracaso. Es una obra de arte en movimiento, la unión perfecta entre filosofía y ciencia-ficción, que no debería faltar en ninguna cineteca. No existe genero para ella. Ella es en si misma un género.

martes, 11 de mayo de 2010

Un instante de gloria

Tenía 16 años... ¿o tal vez 17?. Amaneció un día de esos típicos de verano. Limpio, sereno, silencioso. Tal vez intuyó lo que ocurriría a lo largo del día y quiso darse el sol un momento de tranquilidad. Yo me levanté con él, sin imaginar la extraordinaria aventura que viviríamos juntos.

No tenía nada que hacer, salvo levantarme. El día anterior se lo había dedicado a mi chica y estaba notablemente cansado. Vaya... mi chica... aún me tiembla la voz al recordarla. 110 kilogramos de metal y plástico japonés, de nombre Honda CRM 75 R. Extraña nomenclatura para definir a quien me hizo tan feliz durante mis años mozos. Ojalá ella fuera tan feliz a mi lado, como yo lo fui al suyo.

Brinqué de la cama temprano, dispuesto a desayunar raudo, pues en un arranque de imaginación (ja), había decidido ir a la gasolinera del pueblo cercano a llenar el depósito de mi pequeña y de paso, asegurarme que la revisión aplicada el día anterior había sido satisfactoria. No había ningún misterio en el plan. Pero es de los planes vanales, de donde surgen las mas fascinantes historias.

No había hecho más que cerrar el depósito de mi moto, ya en la gasolinera, cuando aparecieron ellos. Él, joven o por lo menos tanto como yo, con un casco negro mate sin decoración alguna. Ella, la rival natural de mi moto: una Yamaha DT 80 LC. Negra. Brillante. Desafiante. Durante años, los jóvenes de este pais éramos de Honda o de Yamaha. Había 2 bandos irreconciliables que alimentados por las revistas de la época, militábamos en uno u otro bando en función de la moto que poseíamos.

No hubo más que un leve cruce de miradas. El chaval de la otra moto se enfundó el casco, la arrancó velozmente y dió un par de acelerones secos en vació. Quería guerra. No había duda. Y la iba a tener... Salimos cual alma que lleva el diablo de la gasolinera, con ligera ventaja de mi oponente. Ahí noté cierta experiencia en él. Me temblaron la piernas, pues sospeché que no era la primera vez que él hacía esto. Pero me tranquilicé pensando que entre mis piernas tenía la mejor moto del mundo. Vale, solo yo lo pensaba en este universo, pero ¿necesita algo más un adolescente?

De los siguientes kilómetros recuerdo poco. Sólo que no era capaz de alcanzarle por mucho que lo intentara. Aproveché la relativa tranquilidad que proporciona seguir una rueda y no ir marcando el paso, para recordar las revistas que hablaban de nuestras motos. Sus pros y sus contras se amontonaban en mi cabeza, tratando de ordenar y asimilar tanta información. ¡Eureka!. Había algo que me daría la victoria. Pero solo había un punto del recorrido donde podría aprovecharlo.

Nuestra carrera terminaba en el siguiente pueblo, al que se llegaba tras una pequeña recta, precedida de una sucesión de curvas de amplio radio. Analicé la estrategia a seguir. Era suicida, no cabía otra palabra para definirla. Pero en su momento y bajo la mente enferma de un chaval, era la única opción. Recordada, de leerlo una y mil veces, que mi moto tenía un pequeño extra de potencia en la mismísima zona roja del cuentarrevoluciones. Y decidí explotarla en mi propio beneficio.

Llegamos a la zona de curvas mencionada y me pegué como una lapa a la rueda de mi rival. Ya conocía su forma de trazar y no me costó. ¡Pero qué bien trazaba ese chaval!. Cinco minutos tras él me enseñaron muchas cosas. Pero yo le iba a enseñar otra muy, muy valiosa. Justo en la última curva que precedía a la recta final, me acerqué a un mas para salir tras él. Y así lo hice. Subímos a 5ª marcha. Y cuando había que subir hasta 6ª, me encomendé a San Angel Nieto y me hice a un lado para poder adelantarlo... o al menos intentarlo. Subí de vueltas a mi Honda como nuca había hecho (y nunca volvería a hacer). Ahí arriba había un extra de potencia que era mío y solo mío.

El proceso de rebasarlo fue lento... muy lento... Giré mi cabeza mientras lo hacía, y vi a mi rival totalmente tumbado en su moto, mirándome fijamente, como buscando la explicación a esa situación. Su moto no tenía ese extra de potencia, que hacía volverse loca a la 5ª marcha. Estábamos ya muy cerca del pueblo, cuando hubo que meter la 6ª marcha. Pero para ese momento yo ya estaba por delante de él. Exhausto yo. Exhausta ella, mi niña, mi japonesa, mi Honda.

Entramos al pueblo y todo había acabado. Paramos uno al lado del otro, pero no demasiado cerca. Se levantó la visera de su caso. Tenía la mirada perdida. Tardaría un tiempo en asimilar lo ocurrido. Partió tranquilo. No recuerdo bien qué hice despues. De hecho, el resto del día parece perdido en mi memoria. Me había entregado al 100% esa mañana. Le había pedido el 110% a mi moto y me lo había dado. Acaricié su depósito. Blanco y brillante como una perla que acaba de ser bendecida por la luz del mediodía.

Nunca más hice una locura de esas. Arriesgué mi vida y la mecánica de mi moto. No me culpéis. Era joven. Estúpido. Ignorante. Tenía 16 años... ¿o tal vez 17?.