lunes, 23 de enero de 2012

Instalando un reloj de temperatura de aceite a una Yamaha XT 350

Muy buenas lectores. Para disgusto de algunAs y alegría de otrOs (los menos), hoy toca un post de mecánica. Hace unos meses, al poco de comprarme una Yamaha XT 350, acudían a mi mente serias dudas sobre la capacidad de refrigeración de esta moto, que como sabéis es refrigerada por aire.


En su momento proponía un radiador más o menos artesanal. El post es éste. Lo cierto es que tras escribir el post, me puse a pensar... ¿realmente necesita esta moto un radiador de aceite? No sé la temperatura que alcanza y ya estoy preocupado... Así que empecé a darle vueltas al tema. Lo mejor era montar un termómetro de temperatura de aceite, pero no quería romper el estilo de la moto, con uno de esos relojes digitales, que venden para las enduro modernas. Me refiero a uno como éste:

Lo que yo quería era un reloj de temperatura perfectamente integrado. Que si alguien lo viera, pensara que es un elemento de serie. Así que un día, navegando por la web, descubrí que las primas de mi XT, las Yamaha DT 80 LC y DT 125 LC compartían muchos elementos de la parte ciclo (frenos, ruedas, faro) incluido el cuadro de instrumentos. Pero estas motos llevaban un pequeño 2 tiempos refrigerado por agua. La solución estaba muy cerca...

La operación reloj de temepartura estaba en marcha. Esto es lo que hay que hacer:

Lo primero es conseguir un cuanta-rpm de Yamaha DT 80 LC o DT 125 LC. Es conveniente conseguir su soporte y el cableado. En la siguiente imagen, los números:

El velocímetro de nuestra XT (2) es perfectamente adaptable a la placa-soporte (9) de la DT, así que la operación es fácil. Tambien el cableado (4) es compatible. Simplemente hay que cambiar algún cable de sitio, según el esquema eléctrico de cada moto. Ahora necesitamos un sensor de temperatura de aceite. Yo he elegido uno de la marca VDO, concretamente éste:

Tiene una rosca M14x1,5 de manera que sustituye al tapón de vaciado de aceite y así está permanentemente sumergido en el aceite motor. Es conveniente comprar para este tornillo una arandela de cobre o aluminio, para así evitar fugas de aceite una vez montado todo. El modelo que yo he elegido es el que alcanza los 150ºC. Se compran en ebay alemania si pones esto en el buscador: VDO Temperaturgeber.

La explicación de por qué este sensor y no otro es fácil. El reloj de temperatura de la DT funciona porque se encuentra con un sensor que ofrece una resistencia eléctrica variable, en función de la temparatura del líquido donde está sumergido. Estos sensores, son de tipo NTC y su resistencia eléctrica disminuye con la temperatura. Esta es la gráfica del sensor de serie de la DT 80 LC/2 que es el usado:

Ahora deberíamos buscar un sensor que sea de comportamiento parecido al original de la DT 80. Los fabricantes de sensores suelen dar la gráfica, unos valores representativos o 2 valores clave: β y R a 25ºC. En el caso de VDO dan estos valores representativos:

Temperaturgeber 150°C für Öltemperaturanzeige
60°C - 221,2 Ohm
90°C - 83,0 Ohm
120°C - 36,5 Ohm

En cambio, FAE, una fábrica de sensores, da los valores clave. Por ejemplo: β: 4142; R a 25ºC = 2842Ω. ¿Y qué hacemos con esos valores?. Existen tablas excel por internet, que si pones esos 2 datos, te proporcionan la gráfica y así sabemos si se parecen a la nuestra o no. Aquí tenéis el que yo usé:


Una vez decidido el reloj y el sensor, hay que montarlo todo. El reloj es fácil. Se quita la careta delantera, el faro y se desmonta la placa soporte de los relojes. Despues se quita el cuentarpm, con 2 grupillas. Se monta el nuevo cuentarpm de la DT, se conectan los 3 cables del reloj de temperatura (de arriba a abajo: marrón-negro-señal) y se conecta el mazo de cables al mazo de cables de la moto. Hay que cambiar algunos cables de sitio en el mazo de cables del cuentarpm. Seguid este esquema eléctrico para guiaros:

Yamaha XT 350:

Yamaha DT 80 / 125:

Despues hay que llevar un cable desde el sensor VDO instalado en el carter hasta el cuadro de relojes. Este sensor, una vez montado, queda así:

Ahora nos encontramos con el primer problema. La placa soporte de la DT 80 es ligeramente más ancha que la de la XT 350. Hay que hacer una pequeña adaptación. Os cuento. La placa soporte se atornilla a la tija en estos 2 puntos marcados con una distancia "X":

La distancia X debería ser igual en la placa soporte de los relojes:

Pero no es así, como os digo, pues es mayor la nueva placa que ponemos. hay que montar unas pletinas para adaptarlo. tambien hay que abrir un poco la araña que os marcaba en el diagrama anterior. Así se puede atornillar todo. Estas son las pletinas ya montadas y pintadas:


Como podéis observar, he tenido que limar un poco de la tija para que se puede montar el tornillo que une pletina con soporte y araña. La tija se une a la pletina con un tornillo y así araña, pletina, soporte y tija permanecen unidas. Esta imagen creo que aclara un poco mas cómo he montado las 3 piezas (tija, pletina y placa soporte relojes), junto con los 4 tornillos y sus 4 tuercas:



Ya sólo queda, montar el faro, la careta y dar el contacto. la luz de punto muerto sigue funcionando bien, la de luz larga tambien y el testigo de intermitentes cumple su función. La aguja de las rpm marca perfectamente, pues la sirga encaja perfectamente en el cuadro de la DT 80. ¿Y cómo queda montado? ¡Así de curioso!

Como véis, la imagen "ochentera" sigue igual, nadie diría que la XT no montaba reloj de temperatura. La cuestión es si el reloj marca bien. Como os decía, los relojes de temperatura entienden de resistencia eléctricas, luego marcarán lo que la resistencia diga. Las pruebas se han hecho en invierno, en verano será diferente, pero como bien sabréis, el aceite tarda más en calentarse que el agua, luego en uso ciudadano, si es breve, no veréis la aguja moverse. En cambio en carretera, una vez pasados 5-10 kms, la aguja empieza a moverse hacia el centro. Si empezamos a callejear, la aguja se desplaza a 3/4, pero al volver otra vez a carretera vuelve al centro de la escala. Comprobado con un polímetro, la mitad de la escala corresponde con 94 ohmios de resistencia en el sensor. Consultando los valores de VDO para su sensor, 94 ohmios corresponden a unos 80ºC. Esto es tras 30 minutos de uso a ritmo moderado-alto en invierno.

Bueno, espero que os haya gustado este post-brico. Ahora mi Yamaha XT 350 es la única de España (¿y del mundo?) con un reloj de temperatura original Yamaha. ¿Cual será la siguiente modificación...?

¡Saludos moteros!

jueves, 19 de enero de 2012

"El retrato de Dorian Gray" por Oscar Wilde

Muy buenas lectores. Bienvenidos de nuevo a mi blog. Hoy os traigo un libro de los llámados clásicos. Soy una persona bastante afortunada, pues en navidad he podido disfrutar de una pequeña del libro usado, justo enfrente de mi oficina. Allí pude adquirir este ejemplar de una de las novelas más famosas del controvertido Oscar Wilde. Muchos de nosotros hemos encontrado la historia del señor Gray narrada aquí o allá. Sabíamos a grandes rasgos lo que contaba, pero había que descubrir cómo lo hacía.

Eso es lo que he hecho en estos días. La novela es cortita, no necesitas invertir mucho tiempo en ella, pero es un tratado de filosofía en toda regla. La trama central, sirve de excusa para desarrollar una forma de ver la vida muy particular: el culto a la belleza, al arte, a los sentidos. Hay ciertos párrafos bastante densos, donde la exquisista narrativa del señor Wilde fluye como un torrente (para desgracia del lector moderno), pero nunca llega a emborronar la dura historia que marca la vida de nuestro protagonista. ¿Hasta qué punto podemos liberarnos del sentimiento de culpa al hacer el mal? El concepto de "hedonismo" cobra enorme protagonismo durante toda la novela. Dicen que el señor Oscar Wilde fue un gran hedonista, aunque hemos de leer la novela hasta el final para entenderla completamente.

Y ahora la pregunta que todos/as os hacéis. ¿Os lo recomiendo? Si, definitivamente. La complejidad narrativa de ciertas partes es compensada por la brevedad general del libro. Y deja un poso en la mente difícil de encontrar en la literatura hoy en día. No sólo te cuenta una historia. Además te hace reflexionar sobre la vanalidad de las sociedades modernas. Ahí es nada...

¡Saludos cordiales!

miércoles, 11 de enero de 2012

"Casablanca" el peliculón

Hay que joderse, ¡soy un puto desviado! LLevaba 32 años en este mísero planeta, llenándome la cabeza con bazofia del estilo de "Inmortals", "Fuga de cerebros" o "Demolition man", arriesgándome a morir aplastado entre los hierros de cualquier camión (ése es el final trágico de todo motero que se precie) sin haber visto todavía el clásico del que os voy a hablar hoy. Mucho gafapastismo, mucho veo películas vietnamitas en V.O. subtituladas, pero cuando había que opinar sobre los cimientos del cine, mi cara de poker lo decía todo. Pero a día de hoy mi redención ha empezado. Ya he visto "Casablanca".


Dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey Bogart (La reina de África, El halcón maltés) e Ingrid Bergman (Anastasia, Asesinato en el Oriente Express), se desarrolla en Casablanca, colonia francesa en África, durante la II Guerra Mundial. Me encantaría hablaros de todos y cada uno de los actores secundarios. Son maravillosos. El capitán de policía Louis Renault, el rebelde Victor Laszlo, Sam el pianista, Sascha el camarero, el señor Ugarte, etc, están a un nivel excepcional. Por supuesto que Bogart y Bergman están sublimes. Ella enamora al más pintado y él tiene un porte y una profundidad tal, que entiendo que las mujeres de la época cayeran rendidas a sus pies.


La historia, en cambio, me ha sorprendido. sabía que era una gran película. Pero imaginaba que es la típica adoración que se siente por los clásicos, llenos de glamour y misticismo, pero faltos de la chispa de hoy en día. Suponía que yo, un espectador moderno y habituado a las historias de saltos de trama continuos, el guión de Casablanca me sabría a poco... pero de nuevo me he equivocado. Es divertida, sorprende según avanza en cada minuto y tiene un final... ufff... No es ya una de las historias de amor más retorcidas (¿acaso no lo son todas?) que he visto, es que el desenlace es de quitarse el sombrero. No me extraña que muchos recordaremos la película por esos últimos minutos. Yo es que directamente, si algún día me veo en un aeropuerto, con niebla y junto a una señorita, simplemente...


Para despedirme, os quiero dejar con la canción que acompaña al film en todo su metraje. Así que le vamos a pedir a Sam que la toque para nosotros...





lunes, 9 de enero de 2012

"Diario de un Zombi", el libro, de Sergi Llauger

No suelo aceptar encargos. Este blog, a pesar de ser una puerta a mi mundo, no es una democracia, más bien es una dictadura, cuyo único poblador es el propio dictador. Lo que si acepto son sugerencias. Ya lo hice con "Hanna" y lo vuelvo a hacer con la primera novela de Sergi Llauger: "Diario de un zombi".


He de reconocer que estaba un poco reticente. No me gustan las historias de miedo, ya sean en cine o en libro. Para historias de miedo ya tengo mis sábados noche, en los pubs más mezquinos de la zona... Pero centrémonos en esta historia que se desarrolla en parte en Barcelona (a estas alturas, tras tantos libros que se desarrollan en la ciudad condal, casi, casi me considero catalán). Narra la odisea que un zombi muy especial y una niña han de superar, parar poder sobrevivir en un mundo devastado por el holocauto zombi que reina en él. En cierto modo, me recuerda al libro y la película "The road", de los que ya os hablé hace un tiempo: un adulto y un niño/a en un mundo destruido e inhabitable, inquitantemente cercano. Existen ciertos paralelismos, pero tambien marcadas diferencias.

¿Y mi opinión personal...? Bueno, el libro está bien. Es entretenido, tiene capítulos de mucha emoción y llegas a olvidar que el protagonista es un muerto putrefacto y devorador de carne (lo que viene a ser un zombi, vamos...). Pero hay otros aspectos que no me acaban de llenar. Por ejemplo, el género (que existe como tal, hay versiones del Quijote zombi, e incluso manuales prácticos de defensa ante un ataque zombi) me parece más bien una moda pasajera. Tampoco me acaba de convencer la ligera prosa, demasiado juvenil y llana para conseguir seriedad en su narración. Sobre los párrafos marcadamente necrológicos, prefiero no opinar... demasiado crudos y directos para mi "sensible paladar". No es mi estilo. Definitivamente.

No obstante, no os lo voy a desaconsejar. He aceptado un consejo, he leido un libro y soy un poco (poco, pero algo más si) más sabio. No me ha gustado el género zombi, pero sale mejor valorado de lo que inicialmente esperaba. He tomado riesgos y he descubierto algo nuevo ¿puedo uno decir eso todos los días...?

Saludos zombi a todos/as.